January 25, 2007 (Press Release) --
“Electroshock”, “tratamiento de shock”, o “ECT”es dolor en el nombre de la terapia. Es simplemente tan controversial y destructivo hoy como lo era en el 1975, cuando la película “One Flew Over the Cuckoo’s Nest” (Atrapado sin salida) fue inaugurada. En ese tiempo, los psiquiatras les daban a los pacientes hasta 20 electroshock al día. Insistiendo en que eso podría limpiarles la mente completa y permitirle crecer de nuevo.
Un fenómeno que es tan probable como el que una pierna crezca de nuevo después de ser amputada. Los promotores del ECT aclaman falsamente que es un método “seguro y efectivo” mientras tienen que admitir que no tienen idea alguna de como trabaja.
Esto no les ha impedido el usarlo para ganar más de 5 mil millones de dólares al año en solamente en EEUU, dando electroshock a más de 110.000 ciudadanos y a otros cientos de miles más en otros países. La psicocirugía, otro “tratamiento” brutal y sin base científica, destruye partes sanas del cerebro en la falsa creencia de que esto va a cambiar el comportamiento del individuo “para bien”. La psicocirugía se sigue practicando todavía en muchos países. Ya no debería permitirse que los psiquiatras y los psicólogos diagnosticaran los problemas que enfrentan quienes trabajan en las artes, así como no debe permitirse que los carniceros operen a la gente. Las consecuencias son abrumadoras y peligrosas como lo muestran las siguientes trágicas historias.
ERNEST HEMINGWAY: 1899-1961
El autor ganador del premio Nobel, Ernest Hemingway fue engañado para que entrara en una institución psiquiátrica, le quitaron la ropa y la dignidad, y le dieron 20 electroshocks. Poco tiempo después, él le dijo a un amigo: “¿Que sentido tiene el
arruinar mi cabeza y borrar mis memorias, que son mi capital, y sacarme de circulación? Fue una cura brillante, pero perdimos el paciente...”. En julio de 1961, días después de haber sido dado de alta de la Clínica Mayo, Hemingway se suicidó.
VIVIEN LEIGH: 1913-1967 Vivien Leigh, estrella de películas clásicas tales
como “Lo que el viento se llevó” y “Un tranvía llamado deseo”, fue sometida repetidamente a electroshock en una institución de Inglaterra; un tratamiento que le dejó quemaduras en sus sienes. Su esposo, Sir Lawrence Olivier, estaba desconsolado por el cambio en la personalidad de su esposa: “Sólo puedo describirlos diciendo que ya no era la misma chica de quien me había enamorado. ...
Ahora era tan extraña para mi que nunca habría yo imaginado que esto fuera posible”. En realidad Leigh sufría de tuberculosis y se le había prescrito una medicación que se sabía que causaba insomnio, dolores de cabeza, ansiedad, confusión y psicosis tóxica. En 1967, la tuberculosis acabó con su vida.
La Comisión Ciudadana en Defensa de los Derechos Humanos fundada en 1965 por la Iglesia de Scientology es un grupo de vigilancia para erradicar las violaciones a los derechos humanos en el campo de la salud mental.
Un fenómeno que es tan probable como el que una pierna crezca de nuevo después de ser amputada. Los promotores del ECT aclaman falsamente que es un método “seguro y efectivo” mientras tienen que admitir que no tienen idea alguna de como trabaja.
Esto no les ha impedido el usarlo para ganar más de 5 mil millones de dólares al año en solamente en EEUU, dando electroshock a más de 110.000 ciudadanos y a otros cientos de miles más en otros países. La psicocirugía, otro “tratamiento” brutal y sin base científica, destruye partes sanas del cerebro en la falsa creencia de que esto va a cambiar el comportamiento del individuo “para bien”. La psicocirugía se sigue practicando todavía en muchos países. Ya no debería permitirse que los psiquiatras y los psicólogos diagnosticaran los problemas que enfrentan quienes trabajan en las artes, así como no debe permitirse que los carniceros operen a la gente. Las consecuencias son abrumadoras y peligrosas como lo muestran las siguientes trágicas historias.
ERNEST HEMINGWAY: 1899-1961
El autor ganador del premio Nobel, Ernest Hemingway fue engañado para que entrara en una institución psiquiátrica, le quitaron la ropa y la dignidad, y le dieron 20 electroshocks. Poco tiempo después, él le dijo a un amigo: “¿Que sentido tiene el
arruinar mi cabeza y borrar mis memorias, que son mi capital, y sacarme de circulación? Fue una cura brillante, pero perdimos el paciente...”. En julio de 1961, días después de haber sido dado de alta de la Clínica Mayo, Hemingway se suicidó.
VIVIEN LEIGH: 1913-1967 Vivien Leigh, estrella de películas clásicas tales
como “Lo que el viento se llevó” y “Un tranvía llamado deseo”, fue sometida repetidamente a electroshock en una institución de Inglaterra; un tratamiento que le dejó quemaduras en sus sienes. Su esposo, Sir Lawrence Olivier, estaba desconsolado por el cambio en la personalidad de su esposa: “Sólo puedo describirlos diciendo que ya no era la misma chica de quien me había enamorado. ...
Ahora era tan extraña para mi que nunca habría yo imaginado que esto fuera posible”. En realidad Leigh sufría de tuberculosis y se le había prescrito una medicación que se sabía que causaba insomnio, dolores de cabeza, ansiedad, confusión y psicosis tóxica. En 1967, la tuberculosis acabó con su vida.
La Comisión Ciudadana en Defensa de los Derechos Humanos fundada en 1965 por la Iglesia de Scientology es un grupo de vigilancia para erradicar las violaciones a los derechos humanos en el campo de la salud mental.

“Electroshock”, “tratamiento de shock”, o “ECT”es dolor en el nombre de la terapia. Es simplemente tan controversial y destructivo hoy como lo era en 1975
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