April 26, 2007 (Press Release) --
“A pesar de la creencia general de que el ECT se dejó de administrar con la muerte del papel de McMurphy que hizo Jack Nicholson en ‘Atrapado sin salida’, cientos de miles de personas todavía siguen sujetas a este tratamiento cada año”.
El electroshock, también conocido como Terapia Electroconvulsiva (ECT), y los “tratamientos” de psicocirugía se están preparando para regresar. Sin embargo, desde sus comienzos, estos procedimientos han sido asediados por conflictos entre los psiquiatras, que los apoyan incondicionalmente, la multitud de víctimas y sus familias, cuyas vidas han arruinado por completo.
¿Entonces, quién está diciendo la verdad? Cualquiera que haya visto y se haya sentido mal al ver la grabación de un ECT o del procedimiento de una psicocirugía sabe muy bien la respuesta; estos procedimientos tienen todas las características de la tortura física, la cual quedaría bien en el arsenal de un interrogador de la KGB, y no entre los instrumentos de un practicante de la “medicina”. Sin embargo muy pocas personas han visto tales grabaciones, en especial quienes por medio de leyes aprueban su uso obligatorio, menos aún han sido testigos de ellos directamente. El “tratamiento” incluye el envío de hasta 460 voltios de electricidad a través del cerebro, produciendo ataque severo y daño cerebral.
Los psiquiatras en forma engañosa cubren estos procedimientos con legitimidad médica: el escenario del hospital, asistentes vestidos de blanco, anestésicos, drogas
que paralizan los músculos y equipo de apariencia sofisticada. Los efectos del tratamiento con electroshock son terribles, pero a los pacientes o a sus familias no se les explican todas sus ramificaciones.
Peor aún, si ponen objeciones, estas se rechazan. En conversaciones para convencer al renuente o al ingenuo, no se menciona que ambos procedimientos son extremadamente lucrativos para los psiquiatras y los hospitales, pues su resultado es un prolongado “cuidado” psiquiátrico posterior, largo y costoso, que garantiza un negocio y un ingreso futuro para el psiquiatra. Con, literalmente cientos de millones en ganancias provenientes del ECT y la psicocirugía, hoy en día hay una cantidad asombrosa de información falsa acerca de estas terapias, la mayor parte difundida por los psiquiatras. También hay muchos detractores científicos.
En 1969, la Iglesia de Scientology estableció la Comisión de Ciudadanos por los Derechos Humanos (CCDH) para investigar y exponer las violaciones de los derechos humanos por la psiquiatría y limpiar el campo de la salud mental. Su co-fundador es el Dr. Thomas Szasz profesor emérito de psiquiatría y un autor renombrado internacionalmente. Hoy en día CCDH tiene más de 130 oficinas en más de 30 países. Su comité de consejeros, conocidos como Comisionados, incluye médicos, abogados, educadores, artistas, profesionales de negocios y representantes de derechos humanos y civiles.
El electroshock, también conocido como Terapia Electroconvulsiva (ECT), y los “tratamientos” de psicocirugía se están preparando para regresar. Sin embargo, desde sus comienzos, estos procedimientos han sido asediados por conflictos entre los psiquiatras, que los apoyan incondicionalmente, la multitud de víctimas y sus familias, cuyas vidas han arruinado por completo.
¿Entonces, quién está diciendo la verdad? Cualquiera que haya visto y se haya sentido mal al ver la grabación de un ECT o del procedimiento de una psicocirugía sabe muy bien la respuesta; estos procedimientos tienen todas las características de la tortura física, la cual quedaría bien en el arsenal de un interrogador de la KGB, y no entre los instrumentos de un practicante de la “medicina”. Sin embargo muy pocas personas han visto tales grabaciones, en especial quienes por medio de leyes aprueban su uso obligatorio, menos aún han sido testigos de ellos directamente. El “tratamiento” incluye el envío de hasta 460 voltios de electricidad a través del cerebro, produciendo ataque severo y daño cerebral.
Los psiquiatras en forma engañosa cubren estos procedimientos con legitimidad médica: el escenario del hospital, asistentes vestidos de blanco, anestésicos, drogas
que paralizan los músculos y equipo de apariencia sofisticada. Los efectos del tratamiento con electroshock son terribles, pero a los pacientes o a sus familias no se les explican todas sus ramificaciones.
Peor aún, si ponen objeciones, estas se rechazan. En conversaciones para convencer al renuente o al ingenuo, no se menciona que ambos procedimientos son extremadamente lucrativos para los psiquiatras y los hospitales, pues su resultado es un prolongado “cuidado” psiquiátrico posterior, largo y costoso, que garantiza un negocio y un ingreso futuro para el psiquiatra. Con, literalmente cientos de millones en ganancias provenientes del ECT y la psicocirugía, hoy en día hay una cantidad asombrosa de información falsa acerca de estas terapias, la mayor parte difundida por los psiquiatras. También hay muchos detractores científicos.
En 1969, la Iglesia de Scientology estableció la Comisión de Ciudadanos por los Derechos Humanos (CCDH) para investigar y exponer las violaciones de los derechos humanos por la psiquiatría y limpiar el campo de la salud mental. Su co-fundador es el Dr. Thomas Szasz profesor emérito de psiquiatría y un autor renombrado internacionalmente. Hoy en día CCDH tiene más de 130 oficinas en más de 30 países. Su comité de consejeros, conocidos como Comisionados, incluye médicos, abogados, educadores, artistas, profesionales de negocios y representantes de derechos humanos y civiles.

“A pesar de la creencia general de que el ECT se dejó de administrar con la muerte del papel de McMurphy que hizo Jack Nicholson en ‘Atrapado sin salida’, cientos de miles de personas todavía siguen
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