Peru, Republic of (Press Release) September 25, 2007 --
... a los turistas les espera un contacto directo con la historia y el asombro: ante ellos la perfección y magnificencia de Chan Chán, la ciudad de adobe más grande del mundo.
Fue, sin duda, una digna y majestuosa capital del imperio Chimú que no deja de maravillar a los visitantes. Basta recorrer sus amplias plazas, sus palacios, depósitos y centros de adoración edificados con enormes paredes de adobe que superan los cuatro metros de altura.
Como en aquella ciudad los rayos del sol quemaban con furia, sus habitantes la llamaron "jang-jang", que en lengua Chimú significa sol-sol. Luego, fue rebautizada por los conquistadores españoles con el nombre de Chan Chán, que mantiene hasta hoy la ciudadela de barro más grande de América Precolombina y la segunda en importancia en el mundo.
El sol cae a plomo y todavía no se ha recorrido siquiera uno de los quince kilómetros que tiene todo el perímetro de este complejo arqueológico, sin embargo, la maestría de estos arquitectos logró hacer de Chan Chán un lugar donde la frescura del mar podía sentirse en toda su extensión.
En cada paso que se da se siente la mística de los Chimú, ese pueblo dedicado a la orfebrería, la agricultura, la textilería y la arquitectura.
Una ciudad impresionante, con magníficos muros decorados con figuras geométricas en relieve, estilizaciones zoomorfas y seres mitológicos. La inteligencia de los arquitectos Chimú permitió desarrollar un vasto sistema de acequias y acueductos subterráneos, capaces de transportar agua a lo largo de enormes distancias. Siendo comparado, por estas características, con las antiguas ciudades de Egipto, Mesopotamia y China.
La organización social de los Chimú estaba basada en la presencia de grupos familiares totémicos. Es decir, existían determinados sectores en los que habitaban quienes se consideraban descendientes del puma, la luna u otros dioses andinos.
Durante tres siglos, Chan Chán, la capital Chimú, pareció inconquistable, pero en 1460 las poderosas huestes incaicas invadieron la ciudad.
Hoy, el misterio de esta antigua civilización y su esplendoroso clima aguardan por usted. Para revivir nuevamente sus encantos y sus misterios con la cómoda estadía del Hotel Libertador Plaza Mayor Trujillo, ofreciéndoles una experiencia inolvidable.
Fue, sin duda, una digna y majestuosa capital del imperio Chimú que no deja de maravillar a los visitantes. Basta recorrer sus amplias plazas, sus palacios, depósitos y centros de adoración edificados con enormes paredes de adobe que superan los cuatro metros de altura.
Como en aquella ciudad los rayos del sol quemaban con furia, sus habitantes la llamaron "jang-jang", que en lengua Chimú significa sol-sol. Luego, fue rebautizada por los conquistadores españoles con el nombre de Chan Chán, que mantiene hasta hoy la ciudadela de barro más grande de América Precolombina y la segunda en importancia en el mundo.
El sol cae a plomo y todavía no se ha recorrido siquiera uno de los quince kilómetros que tiene todo el perímetro de este complejo arqueológico, sin embargo, la maestría de estos arquitectos logró hacer de Chan Chán un lugar donde la frescura del mar podía sentirse en toda su extensión.
En cada paso que se da se siente la mística de los Chimú, ese pueblo dedicado a la orfebrería, la agricultura, la textilería y la arquitectura.
Una ciudad impresionante, con magníficos muros decorados con figuras geométricas en relieve, estilizaciones zoomorfas y seres mitológicos. La inteligencia de los arquitectos Chimú permitió desarrollar un vasto sistema de acequias y acueductos subterráneos, capaces de transportar agua a lo largo de enormes distancias. Siendo comparado, por estas características, con las antiguas ciudades de Egipto, Mesopotamia y China.
La organización social de los Chimú estaba basada en la presencia de grupos familiares totémicos. Es decir, existían determinados sectores en los que habitaban quienes se consideraban descendientes del puma, la luna u otros dioses andinos.
Durante tres siglos, Chan Chán, la capital Chimú, pareció inconquistable, pero en 1460 las poderosas huestes incaicas invadieron la ciudad.
Hoy, el misterio de esta antigua civilización y su esplendoroso clima aguardan por usted. Para revivir nuevamente sus encantos y sus misterios con la cómoda estadía del Hotel Libertador Plaza Mayor Trujillo, ofreciéndoles una experiencia inolvidable.

A sólo cuatro kilómetros al noroeste de Trujillo, camino al balneario de Huanchaco...
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